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domingo, 27 de noviembre de 2016

La entrevista de la CEC


Entrevista a Diego Garate Maidagan, el arqueólogo del Arte Paleolítico.

La Arqueología, sobretodo la que se dedica a investigar cómo vivieron nuestros antepasados a partir de los restos que han dejado en el interior de cuevas y abrigos, tiene mucho que ver con la Espeleología. Diego Garate es Técnico Arqueólogo de Museo Arqueológico de Bizcaya, Investigador asociado de la Universidad de Toulouse le Mirail y del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria. Le entrevistamos con motivo de sus recientes e importantísimos descubrimientos de arte rupestre en cuevas de Bizcaya, Guipuzcoa y Navarra y le pedimos que nos instruya sobre el Arte parietal del Paleolítico, su especialidad.

Diego Garate en la cueva de Atxurra (Berriatua, Bizkaia).


- Tu trabajo se centra principalmente en el estudio del Arte Paleolítico (el que crearon los humanos hace entre 40.000 y 10.000 años en Europa occidental sobretodo) y en establecer las conexiones artísticas entre las cuevas decoradas de los Pirineos y de la cornisa Cantábrica. Para entendernos, hablamos de pinturas como las de Altamira, las más conocidas por todos. Pero hay muchas más... y todas tienen rasgos en común.
¿Podemos hablar de un estilo? ¿De una "escuela" que transmitía sus conocimientos sobre técnicas pictóricas, materiales, motivos, etc. a los artistas? ¿Cómo se traspasaban estos conocimientos de una comunidad a otra?

Cada vez estamos más seguros que algo así debió existir. Las sociedades paleolíticas cuando mejor las conocemos, nos damos mayor cuenta de su enorme complejidad. Existieron diversos estilos con una distribución territorial variable, con unas características distintas pero, en todo caso, con una perduración cronológica mayor que, por ejemplo, el Cristianismo. Algo así solamente es posible con una cadena de transmisión social bien asentada. Las propias obras nos indican que existe un proceso de aprendizaje porque en las paredes encontramos una calidad propia de verdaderos artistas mientras que en otros soportes como plaquetas de piedra y huesos de animales algunas imágenes contienen errores, correcciones u otros problemas a la hora de ejecutarlas. Desgraciadamente, hemos perdido todos los soportes perecederos (madera, cuero, etc.) donde pudieron adquirir los conocimientos necesarios.


Calco de los bisontes grabados afrontados de la cueva de Alkerdi (Urdazubi, Navarra)

- En los últimos años Euskadi se está convirtiendo en escenario de importantes hallazgos de representaciones de arte rupestre, tanto pinturas como grabados (cuevas de Altxurra y Armintxe, Askondo, Lumentxo, Aitzbitarte, Alkerdi en Navarra...). ¿A qué se debe esta hiperactividad arqueológica? ¿Y qué papel juegan los espeleólogos en estos descubrimientos?

Tradicionalmente se trataba de una zona con una cantidad de arte mucho menor a las limítrofes, a pesar de que el registro arqueológico en otros aspectos no reflejaba esa diferencia. Era incomprensible. Hace una década, algunos nos propusimos explicar ese “vacío vasco” y para ello comenzamos a prospectar las cuevas en busca de ese arte que parecía faltar... y así fue. ¿Por qué ahora y no antes? Por varias razones: ahora existen verdaderos expertos en arte, investigadores que hemos dedicado toda nuestra carrera a ese tema, mientras que antes era algo tangencial, de interés relativo. Además, las nuevas tecnologías han facilitado enormemente nuestro trabajo y también hemos entendido que el trabajo coordinado con los espeleólogos es fundamental para que los hallazgos se sigan produciendo.

- ¿Nos puedes resumir cuáles han sido los descubrimientos más significativos de esta última etapa y por qué son importantes?

En la última década se ha localizado una veintena de cuevas decoradas en el País Vasco, más de las que se conocían hasta entonces. La información que aportan todas ellas para conocer mejor a las sociedades paleolíticas es importantísima porque partíamos de una situación de desconocimiento casi absoluto. En este sentido los grandes descubrimientos de Atxurra y Armintxe son muy significativos pero otras cuevas “menores” como las de Aitzbitarte o Alkerdi 2, cualitativamente nos aportan datos muy interesantes sobre la territorialidad al final de la glaciación.


Bloque con bisontes rojos de la cueva de Lumentxa (Lekeitio, Bizkaia).

- Te hemos escuchado recientemente en una entrevista en Radio 3, Hoy-empieza-todo-marta-echeverria-grafiti-paleolitico-14-11-2016, hablar del impacto que los humanos, y por tanto los espeleólogos, podemos tener en nuestras visitas a las cavidades. A este respecto casos como el de la cueva de Chaves, donde se han usado excavadoras para mover tierra, han causado un daño que no tiene marcha atrás.

Hay que diferenciar entre las personas que alteran o intervienen en una cavidad fruto del desconocimiento y aquellos que lo hacen a sabiendas de que ponen en riesgo, o incluso destruyen, un patrimonio único. En este sentido, el caso de Chaves es el ejemplo más repugnante. Los espeleólogos tradicionalmente se han implicado en la conservación de los espacios cavernarios y ése ha sido siempre uno de sus principios. Aun así, la falta de formación, el desconocimiento, ha llevado en ocasiones a la destrucción involuntaria de un patrimonio arqueológico muy discreto pero único, como pueden ser huellas de pies o de manos de los artistas paleolíticos. Los espeleólogos deben entender que, al igual que nosotros debemos “encomendarnos” a ellos en las exploraciones subterráneas, ellos deben seguir unos protocolos de actuación para evitar esos casos. Por eso la labor de espeleólogos y arqueólogos debe ser siempre en colaboración.

- Los motivos representados en las cuevas suelen ser en su mayoría animales, sobretodo caballos, ciervos, bisontes, uros... pero también otros menos recurrentes como leones, felinos, osos, mamuts, peces... Parece que no siempre se trataba de lo que iban a comerse... Tampoco vemos pinturas de motivos vegetales o de paisajes...

Es llamativo que durante 30.000 años los temas representados son prácticamente los mismos. Varían los porcentajes y las maneras de representarlos y combinarlos, pero son los mismos. No estamos ante el reflejo del menú del día de esas personas, es decir, lo que dibujaban no era lo que cazaban para comer, así que el arte debe responder a otra necesidad más allá de la mera subsistencia.


Mano roja en positivo de la cueva de Askondo (Mañaria, Bizkaia)

Cuarta:


- La pregunta del millón de ¿por qué o para qué pintaban los humanos en la Prehistoria?... ¿estamos cerca de responderla o nunca lo sabremos?

Me temo que nadie se va a hacer rico porque esa pregunta posiblemente no tenga jamás una respuesta satisfactoria. De hecho, lo más probable es que las respuestas sean múltiples. Que el arte tuviera tantas funciones como refleja su propia diversidad de contextos. Por ahora nos tenemos que conformar con conocer mejor cómo se estructuraban esas sociedades, qué espacios ocupaban o cómo se relacionaban entre ellas. Pero, por ejemplo, saber por qué y para qué pintaron en Ekain un panel repleto de caballos polícromos, posiblemente nunca lo sabremos.

Caballos polícromos Ekain

- ¿Hasta qué punto la mirada del artista está condicionada por el entorno, por el contexto en el que vive? Dicho de otra forma: ¿cuando un hombre del Paleolítico miraba un caballo, veía lo mismo que nosotros?

La mirada es totalmente distinta y ésta es una de las razones por las que se nos escapan las claves para entender el arte paleolítico. El conocimiento que tenían sobre esos animales es infinitamente mayor al nuestro. De hecho, en muchas ocasiones tenemos que echar mano de biólogos para comprender aspectos etológicos que están representados de manera magistral en el arte paleolítico. Ese era su medio, el animal. Hoy en día, al menos en nuestra sociedad, nos es totalmente ajeno.




- También el concepto del espacio ha cambiado. ¿El hecho de ser ahora tan conscientes de nuestra escala respecto del Universo, implica que ponemos más límites a nuestra imaginación? En las representaciones parietales paleolíticas las figuras a menudo traspasan los límites del encuadre, no respetan una perspectiva ni un orden lógico, hay superposición de figuras, tamaños irreales...

Chocamos de nuevo con la diversidad del arte paleolítico. Tenemos ejemplos de control de la perspectiva, búsqueda de la profundidad, tamaños bien escalados pero, a su vez, podemos encontrar todo lo contrario: paneles con figuras de tamaños variables, unas encima de las otras, ausencia de perspectiva, etc. Es posible que todo esto guarde relación con el mensaje. Hay paneles muy equilibrados que parecen haber sido creados para ser vistos, mientras que otros son una auténtica maraña de trazos, difíciles de desencriptar. Todos ellos son de gran calidad técnica y estética.

Bisonte grabado en la cueva de Aitzbitarte V (Errenteria, Gipuzkoa) 
- Teniendo en cuenta los pocos datos que nos han llegado, ¿cómo te imaginas al artista (o artistas) que decoraban las paredes de las cuevas? 

No es un ejercicio nada sencillo. Nos faltan muchos datos, esas personas además de pintar, realizaban otras actividades en el interior de las cuevas, apenas perceptibles en el registro arqueológico. Me gusta pensar en aquellas personas que penetraron en las profundidades de las cuevas, grupos pequeños de mujeres y hombres jóvenes, quizás algún niño o niña que, con unos medios muy precarios sortearon todo tipo de dificultades en la oscuridad con el fin de trazar una serie de líneas en forma de caballos o bisontes. Estos fueron sin duda los pioneros de la espeleología.

- ¿Qué nos aporta el conocimiento del Arte primitivo a los humanos de hoy?

Al igual que la Historia en general, nos enseña a saber quiénes somos y por qué lo somos. Comprender el pasado es fundamental para cualquier sociedad, de lo contrario, es como quitar los recuerdos a una persona, no sería nadie.


Caballos grabados de la cueva de Atxurra (Berriatua, Bizkaia).

- Haz un poco de arqueología-ficción y dinos qué esperas encontrar en los próximos años y cuánto calculas que queda aún por descubrir en este terreno.

Hace 5 años, cuando encontramos los caballos rojos de Askondo, cumplí un sueño. Para mí era el máximo, era incapaz de imaginar lo que vino después... Hace un año cuando encontramos los grabados de Atxurra me parecía imposible, increíble. Una cueva tan conocida, tan visitada... Esto es imprevisible, te diría que hemos tocado techo, que todo esto se irá calmando pero...¿quién sabe? Yo, visto lo visto, no... 

- Para terminar, ¿qué recomendación le harías tú a un/a joven que se siente atraído por la arqueología y quiere dedicarse a ella?

Los sueños hay que perseguirlos y para ello hace falta perseverancia, sacrifico, trabajo y, sobre todo, muchísima ilusión. Si es tu caso, que nadie te pare. 

Muchísimas gracias por tu tiempo y por compartir con nosotros tus conocimientos. Te deseamos muchos más éxitos en tu carrera y esperamos nuevos descubrimientos que arrojen luz a ese período tan fascinante de los orígenes de la Humanidad.


Fotos cedidas por Diego Garate.
Una entrevista de Gemma Morraja.

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