domingo, 13 de mayo de 2018

Entrevista al Dr. Francisco Etxeberria Gabilondo.
Antropólogo Forense, Profesor Titular de Medicina Forense de la Universidad del País Vasco.

Francisco Etxeberria Gabilondo, o Paco, como le gusta presentarse, es uno de los máximos representantes de la medicina forense de España y del mundo. Su trabajo ha sido clave en el esclarecimiento de la muerte de personajes muy famosos como Salvador Allende, Pablo Neruda, Víctor Jara, Miguel de Cervantes... y su colaboración, imprescindible en casos de triste actualidad como el de Ruth y José Bretón o Diana Quer, por lo que apenas necesita presentación.

Pero dejando a un lado estos casos tan mediáticos, por sus manos han pasado miles y miles de huesos anónimos de todo tipo, a lo largo de muchos años de trabajo como médico legal y forense, y también como antropólogo y biólogo.
En los últimos años se ha dedicado especialmente a colaborar con la recuperación de la Memoria Histórica y, junto a un equipo de especialistas de todos los campos, lleva ya más de 500 fosas comunes de la Guerra Civil Española y la Posguerra exhumadas.
Actualmente preside la Sociedad de Ciencias Aranzadi en Donostia, que desde 1947 se dedica al estudio y la investigación de las Ciencias Naturales y la Antropología del País Vasco, y por extensión, universales. Su labor divulgativa es una de sus señas de identidad (revista Munibe anual, guías de la naturaleza, mapas...). 

Está claro que el compromiso de Francisco Etxeberria con la Ciencia y con la Historia es indiscutible.

Desde la Revista Subterránea hemos sabido de su afición por la espeleología, y hemos querido entrevistarle para conocer qué opina de algunas cuestiones que nos interesan.

P. S. - Muchísimas gracias por concedernos esta entrevista, Paco, sobretodo porque sabemos que tu tiempo es oro. La primera pregunta es obvia. Sabemos que practicas la espeleología y queremos saber cómo empezó tu afición por ella, ¿qué primera cavidad recuerdas con cariño? 

F.E. - Los centenares de cuevas de la sierra de Aralar en Ataun. Yo no vivía lejos y me parecía mentira que esas cuevas y su mundo estuvieran sin explorar. Lo normal era subir al monte y luego bajar a casa, hasta que en esos mismos caminos descubrí las cavernas que había a sus lados. Llegar al río subterráneo de Ondarre, o bajar el pozo de Pagomari, son cosas impresionantes, como también lo es reptar por el barro en cualquier pequeña galería molestado por el viento que la atraviesa.


P..S. - Dentro de las secciones que abarca Aranzadi, está el Departamento de espeleología, que es el más antiguo de toda la Sociedad. En vuestra página se puede leer: "La espeleología es la ciencia que unió a los primeros socios de Aranzadi. Socios que actualmente trabajan como directores en otros Departamentos." Nos gustó esta frase.

F.E. - Muchos llegamos a Aranzadi con pantalones cortos y allí conocimos a otras personas con experiencia. Cada excursión era fantástica descubriendo y entendiendo la naturaleza. Esta entidad condicionó nuestras vidas para siempre. Casi nadie entiende que cuando practicas la espeleología confías en quienes te rodean: cuando un compañero hace un nudo y ata una cuerda, te fías. A pesar de que tu vida depende de ese nudo. Lo dijo Félix Ruiz Arcaute, pionero de la espeleología en la País Vasco y fallecido bajo el agua helada a mucha profundidad en el Pirineo: “Lo importante es la cadena. Nosotros somos simplemente los eslabones”

P.S. - Nos fascina saber que la ciencia es capaz de interpretar lo que sucedió hace miles de años a partir de unos restos óseos, unos dientes o un trozo de cerámica... Siguiendo un poco tu trayectoria y tus investigaciones sobre restos humanos de todo tipo, vemos que no se te escapa ningún caso... ¿alguna vez se te ha resistido algún hueso que no pudieras "leer"?

F.E. - La frase es antigua “Los ojos no ven nada más que aquello que ya conocen. Si no encuentran lo que buscan, dicen que no hay nada”. Eso significa que no podemos dominarlo todo, que hay que formarse. Por eso me han interesado por igual hacer una topografía como entender el curso del agua a través de trazadores. Y la verdad es que la espeleología tiene una dimensión de gran utilidad vital cuando te ves obligado a diseñar una manera de superar una dificultad, como una vertical, por ejemplo. Tienes que actuar con seguridad, rapidez, improvisando mil situaciones distintas. Asumes responsabilidades de trascendencia. Si no lo haces bien, arriesgas la vida de todos.

P..S. - En los últimos años ha habido un boom de descubrimientos de arte parietal en el País Vasco (Aitzbitarte, Armintxe, Arbil, Danbolinzulo, Atxurra...) Muchos de estos descubrimientos han sido realizados por Clubs de espeleología y en muchos casos gracias a los nuevos sistema de iluminación. ¿Crees que todavía queda mucho por descubrir o, al contrario, cada vez va quedando menos?

F.E. - No tengo duda. Esos grupos han sido adiestrados y se han puesto las “gafas” de buscar pinturas rupestres. Eso va a dar nuevos frutos seguro. Sorprende pensar que han pasado otros espeleólogos antes y no se hayan fijado. Yo mismo he descubierto pinturas rupestres, pero seguro que se me han pasado algunas. Cuando el haz de luz recorre por delante de la figura y te das cuenta, te entra una emoción que es la recompensa por tanto trabajo. Esto nadie lo puede entender. Éramos unos “mataos” y afortunadamente hoy hay mejores medios en todos los sentidos. Cuando leo los informes de lo que hacía con 20 años, me parece que es cosa de otra persona.

P..S. - Como espeleólogos nos consta que hay un montón de trabajo en cuanto al estudio de los hallazgos que se realizan ocasionalmente en las exploraciones. En muchos casos, tras dar aviso a los servicios de arqueología de las administraciones, pueden pasar años para su estudio. ¿Es esto falta de medios o simple desinterés por parte de las organismos públicos?    

F.E. - Es imposible atender desde el punto de vista de una investigación profunda todo lo que se descubre. Esto crea frustración en los descubridores. Pero los espeleólogos son muy responsables con esos primeros trámites y, de hecho, si miramos la historia de los grandes descubrimientos en cuevas, todos son fruto de anónimos espeleólogos a los que en su trabajo diario nadie les podría creer.


P.S. - De todos los trabajos que has realizado hasta ahora,  ¿cuál consideras que ha sido el más gratificante como profesional y humano?, ¿Recuerdas cuál fue tu primer hueso humano encontrado en una cueva y lo que sentiste al darle una historia?

F.E. - Durante seis veranos estuve colaborando en las excavaciones de la cueva de Amalda que contiene un yacimiento paleolítico importante ya investigado y publicado. Yo era estudiante de medicina y no imaginaba entonces que me dedicaría tan intensamente al estudio de los restos humanos. No recuerdo el primer hueso, pero en aquellos tiempos visitamos todas las cuevas sepulcrales del País Vasco. Cada fin de semana era una aventura llegando a conclusión de que el ser humano del pasado dominaba totalmente el medio ambiente. No se le escapaba ni un rincón.



P.S. - Como decíamos antes, los espeleólogos somos muchas veces valiosos contribuidores en los diferentes hallazgos que se están realizando, con motivo de la exploración de nuevas cavidades, por la desobstrucción de nuevos pasos, escalando paredes, etc. pero muchas veces seguro que también hemos pasado junto a algo muy importante y ni siquiera nos hemos dado cuenta. ¿Sería útil y necesaria algún tipo de formación para los espeleólogos en cuanto a dónde buscar pinturas rupestres, identificar restos óseos, grabados, material lítico, etc?  

F.E. - No es la primera vez que escucho esta iniciativa. Sería de gran utilidad y una buena idea si se hace. Contenidos sobre reglamentación al respecto o sobre el tratamiento tras el hallazgo de restos, etc., mejorarían los resultados de investigaciones posteriores.


P.S. - Sabemos que Aranzadi está realizando estudios en algunas cavidades seleccionadas donde se está recogiendo todo tipo de resto óseo animal que se encuentra. ¿Podrías contarnos más detalles sobre estos estudios?

F.E. - Los hallazgos en cuevas son patrimonio público y los restos tienen valor paleontológico por lo que se deben recoger mediante permisos previamente concedidos por las Diputaciones. En la actualidad, en algunas cuevas se procura excavar todo y no dejar porciones de sedimento que luego se deteriora por la acción natural. Por ejemplo, la cueva de Labeko, en Arrasate, supuso un esfuerzo inmenso para excavarla completamente. Allí la colaboración de los espeleólogos de Arrasate y Oñati fue fundamental.

P.S. - Está muy de actualidad todo el trabajo de memoria histórica que estáis realizando. Precisamente has sido galardonado con el premio Manuel de Irujo, otorgado por el Gobierno Vasco, que reconoce a aquellas personas o colectivos que dan testimonio de su compromiso en defensa de la Justicia y la promoción de los valores que la alientan. Es habitual seguir vuestras exhumaciones en los medios informativos cada poco tiempo. Un trabajo que está dando luz y descanso a muchas familias rotas por el olvido. Queremos felicitaros por ello. ¿Os queda mucho trabajo por hacer?   

F.E. - Uno de los momentos más intensos que he vivido en una cueva se produjo hace dos años cuando descubrimos los restos de una mujer y sus seis hijos a casi 50 metros de profundidad en la sima de Legarrea. Tuvimos que desescombrar varios metros de desperdicios y parecía que allí no había nada. Hasta que aparecieron los primeros huesos de los menores y en unos días todos los esqueletos. La sima es peligrosa, incómoda en el fondo y encerraba una historia real digna para hacer una película. Queda mucho por hacer en el campo de los Derechos Humanos.


Premio René Cassin 2007 a la Sociedad de Ciencias Aranzadi

P.S. - Todos sabemos ya de la información que puede dar un "simple hueso", ¿Qué avances están por venir gracias a las nuevas tecnologías?

F.E. - En la actualidad lo más ingeniosos es aplicar técnicas que se han desarrollado en la industria y llevarlas al ámbito de las ciencias forenses. Por ejemplo, lo relativo a imagen que permite ver todo sin tocar nada. Escaneados, fotografía y vídeo, sirven así para hacer demostrativo lo que se pretende, cuestión fundamental en la prueba pericial forense.

P.S. - Mediante exitosos programas de televisión y otros medios, se hace evidente el trabajo de divulgación que se está realizando para llegar al público y mostrar para qué sirve la medicina forense. ¿Algún nuevo proyecto de divulgación que podamos saber?

F.E. - Siempre me ha parecido importante la difusión. Con ello se crean nuevas vocaciones y se valora mejor el trabajo que realizamos que los últimos tiempos se ha prestigiado mucho. Hoy día existe un Instituto Vasco de Medicina Legal con gente muy preparada y los resultados son evidentes. Cuando yo empezaba no había mucha tradición en esta especialidad. En la televisión quieren hacer más programas de “el lector de huesos” que ha funcionado bien, pero yo tengo limitaciones y no son tantos los casos escabrosos que se producen entre nosotros.

P.S. - Vamos a ir terminando la entrevista, no antes sin preguntarte algo que seguro más de uno queremos saber. Lo normal entre la gente corriente es tenerle miedo a la muerte. En tu caso, eso sería más bien raro... ¿podemos saber a qué le tienes miedo tú?

F.E. - La muerte es una parte natural de la vida. No tememos la muerte sino a la forma de morirnos, el dolor, el sufrimiento, la soledad... Esto lo discuto con los etnógrafos que dicen que en la actualidad “se esconde la muerte”. No es cierto, escondemos el morirnos y lo hacemos solos en una habitación alejados de nuestros allegados. Cuando me muera, que me incineren. Si yo pudiera llevaría las cenizas a un lugar que no voy a decir y que tiene que ver precisamente con la espeleología. Pero seguro que no voy a ser protagonista de esa parte de mi vida.

P.S. - Para despedirnos queremos contar a nuestros lectores uno de los hobbys, no sabemos si más o menos conocidos de Paco. Eres amante y coleccionista de carbureros antiguos. ¿Te falta alguno en concreto en tu colección particular que quieras compartir con nuestro colectivo? Entre tanto espeleólogo podría ser fácil que alguien lo identificara. 

F.E. - Me gustan porque me han dado luz en la oscuridad durante mucho tiempo. Me han iluminado literalmente. Con esa luz y el olor tan característico, he dormido en varias cuevas. Me bastan con los que tengo y me da pena ver que hoy día se tiran a la chatarrería. Busco el modelo que fue comercializado por la Unión Cerrajera de Mondragón a mediados del siglo XX.

P.S. - Muchísimas gracias, Paco por compartir tu valioso tiempo y tu sabiduría con nosotros. Desde la Confederación de Espeleología y Cañones, representamos al mayor colectivo de espeleólogos de España, con 12 Comunidades adscritas y varias Asociaciones. ¿Nos darías algún consejo, sugerencia o proposición para seguir creciendo?

F.E. - La espeleología combina, deporte, aventura, ciencia, compañerismo y juventud. Autosuperación y reto constante. No se trata de llegar al fondo de la sima, lo valioso está en el recorrido hasta ese lugar, siempre pensando que hay que poder regresar. Y eso es planificación. Como dijo otra persona que me ha precedido en todo esto: “en una cueva, cuando está solo, puedes escuchar el latido de tu propio corazón”. Y a eso añado que es como pensar sobre uno mismo. Encontrarse con uno.

P.S. - Un saludo y hasta siempre.

Entrevista de Gemma Morraja y Oscar Sicilia.

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